jueves, 17 de junio de 2010

Capitulo 1

-No no, comételo tú por favor, yo no quiero más.
-Irukaaaa –me miraba Akari con cara amenazadora- es tuyo Iruka, comételo.
-Akari, porfa, comételo tu, yo ya enserio no quiero mas –le respondía yo a Akira con cara de puchero-
-Bueno par de pendejas, como que ya, paren, si ninguna quiere comer más, pues guárdenlo y listo- nos decía Shige con cara serio, nos estaba regañando-

Yo estaba feliz, como siempre desde que entre a este colegio, estaba con mi mejor amiga y mi mejor amigo, siempre la pasábamos bien juntos, riendo todo el tiempo, éramos felices estando juntos solo nosotros tres, sin importar quien más estuviese a nuestro alrededor, si estábamos juntos, todo estaba bien.

-Iruka, Iruka, quieta, quédese quieta, actué como si nada, pero…..Hong viene hacia acá!! –me decía Shige con un disimulo obviamente fingido-
-Qué? –Yo estaba sorprendida, no lo creía- tal vez venga hacia acá, pero obvio pasara derecho, como siempre
-Iruka, el ENCERIO viene hacia a…

Supongo que paso algo más de 30 segundos luego de que Shige dijo eso ultimo, pero a mí me pareció como si hubiese sido tan solo algunas milésimas de segundo después. Lo que sentí en ese instante fue realmente sorprendente, yo esperaba verlo pasar a mi lado, tal vez sentir un poco su aroma en el aire, esperaba casi cualquier cosa menos sentir todo lo que paso por mi cuerpo ene se instante, para mi aun es tan difícil lograr entender lo que realmente paso, para mi es tan difícil lograr procesar en mi mente y en mi cuerpo el momento en que sus brazos atraparon todo mi cuerpo, el instante en que su pecho choco con mi espalda, el instante en que su barbilla se poso en mi hombro y nuestras mejillas quedaron unidas, yo aun no lograba procesar el momento en que su cuerpo quedo unido al mío.

Yo estaba en shock, tenía los ojos abierto por completo, pero no miraba hacia ningún lugar, no lograba respirar, lo único que escuchaba era el fuerte latido de mi corazón en todo mi cuerpo, el cual aumentaba cada vez más su velocidad.

Sentir sus brazos alrededor de mi cuerpo, sentir como sus grandes brazos presionaban mi cuerpo contra el suyo, estando cada vez más cerca el uno del otro, intentando fusionarnos, intentando ser uno solo.

No podía creer que ese abrazo fuese real.

Alce la cabeza, buscaba a Shige, tal vez el pudiera decirme si todo lo que sucedía era real, si enserio “El” me estaba abrazando, o todo era tan solo un cruel juego de mi imaginación. Pero mi sorpresa fue aun mayo cuando vi a Shige y a Akari mirando muy sorprendidos a dos personas que estaban paradas a su lado. ¿Quiénes eran ellos dos?, sentí cierto temor de mirarles, de descubrir quienes eran, pero debía hacerlo, debía mirar hacia arriba y ver quiénes eran estas dos personas por la cuales Shige y Akari estaban tan sorprendidos.

Comenzó a alzar mi cabeza, y sentí un fuerte apretón, eran los brazos de Hong, respire hondo, relaje un poco mi cuerpo y alce mis ojos para vez a estas dos personas.

Eran un chico y una chica, mis ojos comenzaron a subir lentamente, comenzando desde sus pies, detallándolos a ambos; la chica llevaba unos botines de tacón aproximadamente de 5 o 6 cm, con una semipunta redonda de color negro mate, tenía un pantalón de rayas negro y gris, el cual la hacía ver con las piernas más largas; el chico tenía unas zapatillas negras de punta cuadrada con un leve tacón, un blue jean negro liso, tenía un cinturón de cuero negro con una hebilla sencilla, el tenia unas piernas muy largas, era muy alto.

Continúe subiendo hasta llegar al pecho de ambos, la chica llevaba puesto un elegante gabán blanco de doble botón negro y un cinturón blanco que hacia juego con la chaqueta, llevaba la chaqueta con el cuello hacia afuera que dejaba ver una camisa negra de cuello alto y un collar de cadena de plata con algunas grandes semillas negras, dejaba caer un largo liso y brillante cabello color dorado sobre sus hombros: el chico llevaba una chaqueta de cuero negra, esta tenía un par de bolsillos en la parte baja y uno en su pecho al lado izquierdo, el cierre de esta estaba al lado derecho, pero él llevaba la chaqueta abierta, dejando ver una camisa gris muy elegante.

Ya iba a llegar a sus rostros, al fin sabría quienes eran estas dos personas, hubiese continuado alzando mi cabeza si en ese momento Hong no me hubiera abrazado aun más fuerte, si él no hubiese intentado esconderme en el, en su pecho, en sus brazos.

-Por favor, no –me decía- no los mires, no alces mas tu cabeza, no los veas, por favor Iruka, quédate aquí, con migo, donde yo pueda estar con tigo, donde pueda cuidarte –su voz era tan suave, tan cálida, tan suplicante- quédate donde yo pueda protegerte.

Pero yo no lograba apartar mis ojos de los cuellos de estas dos personas, no lo soportaba mas, debía saber quiénes eran.

Alce mi cabeza mientras sentía sus brazos haciendo cada vez más presión en mí, y como su cara se hundía en mi hombro, pero luego su abrazo se suavizo, aflojo sus brazos con resignación, pero no me soltó.

Lo recordaba, lo recordaba perfectamente, como podía olvidar ese cabello tan negó y perfectamente brillante, de un largo perfecto y con esas hermosas ondas, como olvidar esos ojos tan grandes y profundos, de ese intenso color verde, del verde más hermoso que alguna vez allá visto, esos perfectos ojos adornados con unas largas y gruesas pestañas negras, con esa suave curva hacia arriba, la cual hacia ver sus ojos aun más grandes, y sobre los cuales habían unas voluptuosas cejas grandes, negras, hermosas…como olvidar su nariz, como olvidar esa perfecta nariz tan recta, tan chica, su pequeña y perfecta nariz que parece de porcelana, envuelta en una preciosa piel color crema, una piel clara, lisa, hermosa …perfecta… una piel con su propio toque especial, una piel que posee un degradado, sus mejillas son de un tono rojizo, el cual lo hace ver realmente bien, y sus labios, esos labios, lisos, sin un quiebre, sin un defecto, su labio inferior es del grueso perfecto, el superior un poco más delgado, pero perfectamente liso, son brillantes, de un color rosa pálido, tan tentadores, tan seductores, tan perfectos.

Recorrí su cara varias veces con mi mirada hasta chocar con sus ojos, me miraba fijamente, con sus ojos muy abiertos, muy sorprendidos; yo lo reconocía, yo sabía él quien era, y también sabia el por qué mi corazón latía tan fuerte, el por qué estaba tan nerviosa.

Sentí la sangre subiendo por todo mi cuerpo hasta detenerse en mis mejillas, sentí el calor en mi rostro provocado por el sonrojo que aumentaba más a cada instante.

Era Ikuta, Ikuta Tsunashi, mi Ikuta, la persona a la cual tanto he amado en los últimos tres años, y estaba con “Ella”, con Kaori, Kaori Katsumi, su “mejor amiga”.

Ello lo abrazo, cogió el rostro de él con sus manos y lo beso.

Yo no era capaz de pensar, de sentir, ver o escuchar nada, no entendía lo que sucedía, eso no cavia en mi mente.

¿Por qué se estaban besando? ¿Por qué ella podía tener su cabello entre sus dedos?, ¿Por qué ella podía tocar su rostro, su piel, sus mejillas….sus labios…..? , ¿Y por que él le correspondía el beso?, ¿Por qué el aceptaba que alguien más le besara?, ¿Qué sucedía?

Sentí unos dedos muy fríos en mi mejilla y como estos empujaban suavemente mi rostro hacia un lado, yo, simplemente me dejaba llevar, no me importaba averiguar ni quien ni por qué me movía la cara, ni tampoco me importaba evitar que lo hiciera, yo seguía sin reaccionar, aun no era de nuevo yo misma.

Ahora no eran unos dedos sino dos manos, habían dos manos sosteniendo mi rostro, “El” estaba frente a mí, me miraba fijamente, y luego, tan solo comenzó a unir lenta e inocentemente nuestros labios, Hong me estaba besando; sentía como sus labios se movían sobre los míos, pero yo no me movía, yo aun permanecía quieta, como una estatua, como una muñeca de porcelana, inmóvil por completo.

Escuche un suave suspiro, no sabía si era de satisfacción, de resignación o de falta de aire, yo solo sabía que provenía de Ikuta; no sabía que sentía yo misma en ese instante, ¿rabia, angustia, temor tal vez?, yo solo….estaba destruida.

Cerré mis ojos con fuerza, entre abrí un poco mis labios, subí mis manos lentamente por su espalda hasta llegar a su cabello, le estaba correspondiendo el beso…le bese como nunca he besado ni besare a nadie jamás, fue el beso más apasionado, más tierno, mas cariñoso y más triste de mi vida; le besaba mientras mis ojos y mi alma lloraban.

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